EL BUPROPION, ZYBAN O ZYNTABAC
Nombre(s) comercial(es): Wellbutrin; Wellbutrin SR; Zyban

Su estructura química está relacionada con las feniletilaminas.
Es un polvo blanco, cristalino y muy soluble en agua, pero se presenta en tabletas para una liberación sostenida.
Es un inhibidor selectivo de la recaptación neuronal de noradrenalina y dopamina. Puede desencadenar hasta 6.975 reacciones adversas y en su haber se contabilizan varias decenas de fallecidos.
Por presión de las multinacionales de los laboratorios químico-farmacéuticos, las autoridades sanitarias de gran número de países, sólo potencian, avalan y están dispuestas a financiar el uso de solo "medicamentos" químicos para dejar de fumar. No quieren saber nada de otro tipo de tratamientos sin peligro, que los hay y mucho más completos, puesto que ayudan a sacar el tabaco no sólo de la boca del fumador sino de su cabeza también.
Pues bien, aquí os presento una carta que nos ha llegado, como muestra de una víctima más de este "medicamento". No tiene desperdicio.


Hola: Soy Ana, tengo 31 años y comencé a tomar zyntabac en Junio de 2003. A las tres semanas ingresé de urgencias en el hospital con una enfermedad denominada "del Suero Like" provocada por el zyntabac. Estuve un mes con corticoides, me afectó al hígado, a un riñón y tengo hipotiroidismo crónico, llevo de baja desde el mes de junio (por supuesto he perdido mi trabajo).
Cada vez que me hacen alguna prueba me sale algo nuevo, así que no sé cómo acabará esta historia, eso sí, he dejado de fumar. Ahora puedo morir por los efectos secundarios de un medicamento letal, pero no por fumar. ¡Gracias Zyntabac!


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¿Para qué condiciones o enfermedades se prescribe este medicamento?
El bupropión (Wellbutrin, Wellbutrin SR) se usa para tratar la depresión. El bupropión (Zyban) se usa para ayudar a aquellas personas que desean dejar de fumar. El bupropión pertenece a una clase de medicamentos llamados antidepresivos. Funciona al aumentar ciertos tipos de actividad en el cerebro.

¿Cómo se debe usar este medicamento?
El bupropión viene envasado en forma de tabletas regulares y de liberación gradual (de acción prolongada) para tomar por vía oral. Las tabletas regulares (Wellbutrin) por lo general se toman tres o cuatro vez al día, cada dosis al menos 6 horas aparte. Las tabletas de liberación gradual (Wellbutrin SR, Zyban) se toman dos veces al día, con dosis al menos 8 horas aparte. Para ayudarle a acordarse de tomar el medicamento, tómelo a la misma hora todos los días. Siga cuidadosamente las instrucciones en la etiqueta del medicamento y pregúntele a su doctor o farmacéutico cualquier cosa que no entienda. Use el medicamento exactamente como se indica. No use más ni menos que la dosis indicada ni tampoco más seguido que lo prescrito por su doctor.
Tome las tabletas de liberación gradual enteras; no las divida, mastique ni muela. Su doctor podría comenzar con una dosis baja del medicamento y aumentarla de manera gradual. Este medicamento debe tomarse regularmente durante al menos 4 semanas antes de que se sienta su efecto total. Siga tomando este medicamento aunque se sienta bien y no descontinúe su uso sin antes conversar con su doctor. Su doctor probablemente reducirá la dosis en forma gradual.

¿Qué otro uso se le da a este medicamento?
El bupropión también se usa para tratar la depresión bipolar y el trastorno de déficit de atención. Converse con su doctor acerca de los riesgos de usar este medicamento para tratar su enfermedad o condición. Este medicamento también puede ser prescrito para otros usos; pídale más información a su doctor o farmacéutico.

¿Cuáles son las precauciones especiales que debo seguir?
Antes de tomar bupropión:
  • dígale a su doctor y a su farmacéutico si usted es alérgico al bupropión o a otros medicamentos.
  • no tome bupropión si está tomando inhibidores de monoamino oxidasa (MAO), incluyendo fenelzina (Nardil) y tranilcipromina (Parnate), o si los ha tomado durante los últimos 14 días.
  • no tome Wellbutrin o Wellbutrin SR y Zyban al mismo tiempo.
  • dígale a su doctor y a su farmacéutico qué medicamentos con y sin prescripción está tomando, como por ejemplo vitaminas, suplementos nutricionales y productos fabricados a base de hierbas. Asegúrese de mencionar los siguientes: amantadina (Symmetrel); betabloqueadores como atenolol (Tenormin), labetalol (Normodyne), metoprolol (Lopressor, Toprol XL), nadolol (Corgard) y propranolol (Inderal); ciclofosfamida (Cytoxan, Neosar); pastillas para bajar de peso; insulina o medicamentos orales para la diabetes; medicamentos para la frecuencia cardíaca irregular como flecainida (Tambocor) y propafenona (Rythmol); medicamentos para las enfermedades mentales como haloperidol (Haldol), risperidona (Risperdal) y tioridazina (Mellaril); medicamentos para las crisis convulsivas como arbamazepina (Tegretol), fenobarbital (Luminal, Solfoton) y fenitoína (Dilantin); levodopa (Sinemet, Larodopa); parches de nicotina; esteroides orales como dexametasona (Decadron, Dexone), metilprednisolona (Medrol) y prednisona (Deltasone); orfenadrina (Norflex); otros antidepresivos como desipramina (Norpramin), fluoxetina (Prozac), imipramina (Tofranil), nortriptilina (Aventyl, Pamelor), paroxetina (Paxil) y sertralina (Zoloft); sedantes; pastillas para dormir; y teofilina (Theobid, Theo-Dur, otros). Su doctor podría cambiar la dosis de su medicamento o vigilarle cuidadosamente para evitar el desarrollo y complicaciones relacionadas con los efectos secundarios.
  • dígale a su doctor si usted toma grandes cantidades de alcohol o si tiene algún tipo de adición a drogas y si tiene o alguna vez ha tenido crisis convulsivas; trastorno alimenticio (anorexia, bulimia); traumatismo encefalocraneano; tumores cerebrales; trastorno bipolar; hipertensión; o enfermedades al hígado, riñón o corazón.
  • dígale a su doctor si está embarazada, tiene planes de quedar embarazada o si está amamantando. Si queda embarazada mientras toma este medicamento, llame a su doctor de inmediato.
  • este medicamento puede provocar somnolencia (darle sueño). No conduzca automóviles ni maneje maquinaria pesada hasta que sepa cómo lo afectará este medicamento.
  • reduzca al mínimo el consumo o evite tomar bebidas alcohólicas mientras toma bupropión. El alcohol puede empeorar los efectos secundarios producidos por el medicamento.
  • ¿Qué dieta especial debo seguir mientras tomo este medicamento? A menos que su doctor le indique de otro modo, siga con su régimen de alimentación normal.
¿Qué tengo que hacer si me olvido de tomar una dosis?
Tome la dosis que olvidó tan pronto como lo recuerde, sin embargo, si es hora para la siguiente, sáltese aquella que no tomó y siga con la dosificación regular. No tome una dosis doble para compensar la que olvidó.

¿Cuáles son los efectos secundarios que podría provocar este medicamento?
El bupropión puede provocar efectos secundarios. Dígale a su doctor si cualquiera de estos síntomas se vuelve severo o no desaparece:
  • desmayos
  • temblores
  • somnolencia (sueño)
  • agitación
  • excitación
  • ansiedad
  • sensación de sequedad en la boca
  • dificultad para quedarse o permanecer dormido
  • mareos
  • cefalea (dolor de cabeza)
  • malestar estomacal
  • vómitos
  • temblores
  • pérdida de peso
  • estreñimiento (constipación)
  • sudoración
Algunos efectos secundarios podrían provocar graves consecuencias para la salud.
Los siguientes síntomas son poco comunes, pero si experimenta alguno de ellos, llame a su doctor de inmediato:
  • crisis convulsivas
  • confusión
  • ver y escuchar cosas que no existen (alucinaciones)
  • temores irracionales
  • fiebre
  • sarpullido severo (erupciones en la piel)
  • prurito (picazón)
  • urticarias
  • inflamación de la cara, garganta, lengua, labios, ojos, manos, pies, tobillos o piernas
  • ronquera
  • dificultad para respirar o tragar
  • dolor en el tórax
  • dolor en las articulaciones o músculos
  • frecuencia cardiaca irregular.
El bupropión puede provocar otros efectos secundarios.
Llame a su doctor si tiene cualquier problema inusual mientras toma este medicamento.

¿Cómo debo almacenar este medicamento?
Mantenga este medicamento en su envase, bien cerrado y fuera del alcance de los niños. Almacénelo a temperatura ambiente y lejos del calor excesivo y la humedad (no en el baño). Deseche cualquier medicamento que esté vencido o que ya no se utilice. Converse con su farmacéutico acerca del desecho adecuado de los medicamentos.

¿Qué debo hacer en caso de una sobredosis?
En caso de una sobredosis, llame a la oficina local de control de envenenamiento al 1-800-222-1222. Si la víctima está inconsciente, o no respira, llame inmediatamente al 911. Los síntomas de la sobredosis son:
  • dificultad para respirar o tragar
  • mareos
  • desmayos
  • temblores
  • transpiración
  • confusión
  • visión borrosa
  • crisis convulsivas
  • ver y escuchar cosas que no existen (alucinaciones)
  • pérdida de la conciencia
  • frecuencia cardiaca irregular
  • visión borrosa
  • mareos
  • falta de energía
  • malestar estomacal
  • agitación
¿Qué otra información de importancia debería saber?
Cumpla con todas las citas con su doctor y el laboratorio. Su doctor podría ordenar algunos exámenes de laboratorio para determinar la respuesta de su cuerpo al bupropión.
No deje que otras personas tomen su medicamento. Pregúntele al farmacéutico cualquier duda que tenga sobre cómo renovar la prescripción de su medicamento.

LO QUE TODO FUMADOR DEBIERA SABER SOBRE LA NICOTINA
Habría que cerrar todos los foros que hay en internet sobre el tabaco, y también las páginas web, los libros, las consultas y centros de antitabaquismo, y hasta jubilar a los médicos y psicólogos especializados en el tabaco y dedicar todo nuestro tiempo y esfuerzo a otras cosas más interesantes que esa mierda de hierbajo que esclaviza a medio mundo y tensa al otro medio que lo tiene que soportar. Y, por supuesto, cerrar los estancos y las fábricas de manufacturación de tabaco, así como dedicar los campos de cultivo tabacal a otro tipo de hierbas realmente más necesarias. Todo esto podría ser así, si el fumador quisiera darse cuenta de lo que realmente es esta formula química:
C10 H14 N2 = NI CO TI NA

Y cómo actúa en su cerebro a través de su actuación en su cuerpo. Es, ni más ni menos, que una simple farsa, un puro engaño, una pura mentira, pero, sobre todo, una comedura de coco total y absoluta. Porque nadie nace adicto a la nicotina. Sólo se vuelve uno adicto si la prueba. Y, a pesar de lo horrorosa que sabe las primeras veces, la gente se acaba enganchando, y ahí está la comedura de coco, se engancha porque cree que da placer fumar, ya que lo ve en los demás y no quiere perdérselo. Si no fuera por esto último, nadie se engancharía, como nadie se engancha al veneno de la víbora, del escorpión, del cianuro o de cualquier otra sustancia amarga y dañina para el ser humano. El que se aventura a entrar en ese círculo vicioso, le resultara difícil salir, si antes no es capaz de librarse de esa comedura de coco. Y se ve condenado a girar y girar siempre en la misma noria con las orejeras de burro que le impiden ver más allá de ese círculo vicioso.

Les estamos diciendo a los fumadores que son unos apestados, carentes de fuerza de voluntad, viciosos, que se van a morir de esto y de aquello, etc. pero no les decimos lo que realmente es la nicotina y cómo actúa en su cuerpo y en su mente para tenerles tan esclavizados. Si el fumador al final se convence de que el tabaco es realmente malo, ya que le está arrebatando la salud y vaciando el bolsillo, podrá conseguir dejar de fumar con fármacos tóxicos o por las bravas, pero nunca quedará libre totalmente del mismo si no entiende la naturaleza de la nicotina.

Mi propia experiencia personal de antiguo adicto me dice que incluso después de 20 años de abstinencia puede uno recaer en la adicción o, al menos, en la tentación de empezar de nuevo a fumar. La razón es bien sencilla, uno puede dejar de fumar con chicles de nicotina, con parches o simplemente por las buenas. Pero eso no le quitará el tabaco de la cabeza. Puedo dar fe de ello.
En su cuerpo ya no habrá lugar para la nicotina, de acuerdo, pero en su mente todavía pueden quedar rescoldos de la comedura de coco. En su mente todavía puede quedar la nicotina psíquica y esto le puede hacer sufrir por siempre, ya que continuamente puede estar pensando en lo que se pierde por no fumar cuando ve a alguien hacerlo. Y lo bien que le sentaría un cigarrillo de vez en cuando. Siempre penderá sobre su cabeza la amenaza de una recaída. "Total por uno ... no pasa nada", se dirá muchas veces, eso es justamente lo que le está dictando el demonio de la nicotina psíquica, ésa que no ha conseguido arrancar totalmente de su cerebro. Y se cae, bastará con acudir a una boda, sufrir una depresión, una ruptura sentimental, una desgracia cualquiera a veces sumamente nimia. Se despierta el demonio y se empieza de nuevo la pendiente hacia abajo.

Sólo uno queda libre totalmente de la nicotina psíquica cuando por fin entiende, como en un insight (¡ah! ¡con que era eso!), dónde está el secreto de la adicción a la nicotina y a todas las drogas. El secreto está, como dice Carr, en el primer chute o en el primer cigarrillo que, dicho de otra manera a como él lo dice, es meter en el cuerpo unas dosis de nicotina que hacen el mismo efecto que un garbanzo crudo en un zapato. Alguien se lo pone ahí y él se lo calza y se pone a caminar. Le molesta, pero piensa que es algún problemilla que tiene en su pie. Al poco se da cuenta de que necesita parar, pero no lo hace y sigue. Camina un rato y ya sí se para, el cuerpo le pide un descanso, se quita el zapato y es entonces cuando siente un placer infinito, una relajación inconmensurable, un alivio fenomenal, una concentración increíble, un gusto indescifrable, etc. Después de un cuarto de hora, se vuelve a poner el zapato de nuevo sin mirarlo por dentro siquiera y sigue su camino. Así hasta una hora después, más o menos, y luego otra y otra.

Ni que decir tiene que el garbanzo es la nicotina y que lo más sencillo y lógico sería mirarse el pie y mirar el zapato para sacar el garbanzo. Al rato la pequeña magulladura se habría olvidado, y la sensación de placer, en una persona normal, pronto debiera pasar a la historia de lo poco apetecible. Pero el ser humano no es así, en su mente ha quedado una huella, la antesala de la comedura de coco que tanto esclaviza a millones de fumadores. El pie, por increíble que parezca, se ha acostumbrado al garbancito, incluso lo echa de menos, lo añora pensando que en definitiva no lo pasaba tan mal con el garbancito ahí, si hasta le hacía cosquillas, le hacía reír al jugar con sus dedos del pie con él. Es que el garbazo mata el aburrimiento, como dicen del tabaco los fumadores: "fumo para no aburrirme", "fumo para matar el tiempo". Sí, es muy divertido jugar con el garbancito, igual que con el humo del cigarrito: ahora chupo, ahora trago, ahora soplo ... ahora azoto mi lengua, lleno de hollín mi tráquea, hincho mis pulmones de brea, fumigo mi estómago, destrozo mi vejiga, asusto a mi corazón, alimento a mi feto ... En fin, divertidísimo.

¡Vaya forma más estúpida de engañarse a sí mismo! El fumador se busca mil y una excusas tan simplonas como ésas para seguir con su cigarrito, aún a sabiendas de lo que está haciendo con su salud y su vida. Es por ello que un fumador, motu proprio, es casi imposible que salga de ese círculo vicioso. Y no lo puede hacer porque su mente le traiciona. Le está diciendo lo que no es, le está tendiendo una trampa. El pitillo, como el garbanzo ha entrado a formar parte de su personalidad y hasta echa raíces en la misma. Tan en simbiosis entran el garbanzo con el pie como el tabaco con el fumador, que éste sería capaz de cualquier cosa con tal de que no los separaran. Y, siguiendo con la comedura de coco, le entra pánico y miedo ante la posibilidad de deshacerse de su amiguito impertinente, tedioso y saprofítico que le obliga, cada hora por lo menos, a darle de comer. Como si fuera una garrapata adherida a su cuerpo como mascota con la que se hubiera obligado a vivir de por vida. "Sin un cigarrito no soy nadie", se dice el fumador a sí mismo. "¿Cómo voy a manejarme por la vida sin un cigarrito?", "¿qué voy a hacer sin un cigarrito después de comer?", "¿cómo voy a romper del hielo de una conversación?", "¿qué voy a hacer con las manos?". Y así mil excusas y problemas que el tabaco es incapaz de solucionar, a menos que se le abandone, ya que es él mismo el que los crea y potencia.

Al fumador hay que despertarle y decirle todo esto: que debe de romper esa dependencia tonta y estúpida y quitarse esa albarda de encima que un día alguien se encargó de hacérsela probar. Y que continuamente las tabaqueras y la sociedad misma le obligan a llevar puesta. Sólo cuando se la quita siente placer, el placer engañoso de liberarse de la albarda, y por ese placer engañoso, se la vuelve a colocar cada vez que enciende otro pitillo. Mientras no comprenda eso, aunque deje de fumar, nunca llegará a liberarse de esa atadura, y, si lo consigue sin entenderlo, nunca llegará a ser un no fumador, como mucho, será un ex fumador ... vergonzante y llorón.

Conozco a alguien que es capaz de comerse un puñado de almendras amargas (contienen cianuro) sin inmutarse, y a la pregunta de por qué se las come, contesta que es que le gustan, que están muy buenas y que no le saben amargas. Pero no conozco a nadie que haya intentado imitarla. Cuando sin saberlo mordemos una de estas almendras, ipso facto escupimos y nos lavamos la boca para quitarnos el mal sabor que nos deja. ¿Por qué con el tabaco no ocurre igual? Pues porque existe equivocadamente en el ambiente, en la sociedad y, sobre todo en el fumador, la idea de que el tabaco produce placer, un placer que tarde o temprano empezaremos a apreciar, si somos persistentes.

Cuando uno llega al conocimiento de esto, y encima descubre que ya está descubierto y escrito, y ayudando desde hace tiempo a dejar de fumar a multitudes, es cuando realmente se da cuenta de que el tabaco ya se ha borrado también de su mente para siempre. Ya puede enfrentarse a cualquier situación en que el tabaco se halle de por medio sin temor a recaer en él. Es cuando realmente uno se puede considerar totalmente libre.

Ayuda también y refuerza ese insight conocer todo lo que es el tabaco, además de la nicotina, y lo que provoca en el fumador, tanto lo que está al alcance de cualquiera que se moleste en averiguarlo, como lo que no, y también saber lo que nunca se va a poner en las cajetillas de cigarrillos, ni en los carteles ministeriales contra el tabaco, ni en publicidad alguna antitabáquica; y es 1º, todo aquello que rodea a ese largo proceso que concluye en el estanco de la esquina (¿por qué han de estar los estancos en las esquinas?), que por unos euros, uno pueda disponer de sus dosis de veneno cotidiano; y 2º, el que le sigue, o sea, cuando se deshace de los residuos del mismo: colillas, humo, etc.

Pero eso lo dejamos para otro día.
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