JUNTA GENERAL DE ACCIONISTAS DE LA GRAN TABAQUERA
Señoras y señores. Como estaba anunciado en la convocatoria y dado que ya hay quórum suficiente para empezar esta Junta General Ordinaria, yo, como Notario de la cosa y de la casa, voy a dar fielmente fe y voy a tomar fiel nota de lo que hoy se diga aquí. Y Vds. pueden tomar lo que quieran. Invita la casa. ¡Conserjes!, ya pueden repartir los puros y cigarrillos a las damas y caballeros aquí presentes. Cof, cof.
A continuación cedo la palabra y la alcachofa al Sr. Chupaleta, presidente que lo fue hasta hoy de la tabaquera más importante de España, qué digo, de la única importante y copresidente de la nueva Al.tabac.pis.
DISCURSOS DE LOS CO-PRESIDENTES
HABLA EL CO-PRESIDENTE SR. CHUPALETA
Sr. Ministro del ramo . . . y de la rama
(por lo bajinis: "que tanto nos ha favorecido y favorece").
Sr. Copresidente
(por lo bajinis: "hoy es domingo ¿verdad?")
Sres. Consejeros Delgado y Gordo.
Sres. accionistas.
Sres. invitados. Cof, cof.
Señoras y señores todos.
¿Me oyen, me oyen? Cof, cof. Bien. Gracias. ¡¡¡Eeeeesas mosssssscas!!!
La nueva empresa tabaquera que presidimos, tanto el Sr. francés Collonís como yo mismo, que tanto monta que monta tanto, tenemos el gusto de darles la bienvenida a esta flamante, qué digo, llameante y explosiva nueva compañía tabaquera europea que nace hoy, y les invitamos a estar alertas y a no cesar en el empeño de lograr los objetivos tan fabulosos que los nuevos tiempos nos deparan.
Ha sido éste un bodorrio de lo más conveniente entre dos tabaqueras vecinas que pese a ser eso, vecinas, nunca se han pisado callo alguno, pues ambas estaban bien abrigadas y monopolizadas por nuestros respectivos Estados, que sabían cuál era su territorio, puesto que estaba bien demarcado, por eso, nuestra nueva empresa se llamará a partir de ahora
Al·tabac·pis


Así como suena ¿comprenden por qué? Dichas patrocinadoras nuestras, aún hoy conservan una acción de oro, acción que ya muy pronto caerá en nuestras manos también, ¿verdad Sr. Ministro? para que podamos hacer lo que nos dé la real gana con la que a partir de ahora va a ser una de las más importantes tabaqueras del mundo.
Ha sido éste un ejemplo de cooperación amistosa entre dos empresas de países vecinos (pero sin embargo amigos), para el logro de objetivos comunes. Hasta ahora nuestros retos y esfuerzos en pro de los beneficios iban por caminos dispares, pero ahora como los pollinos del cuento ése, que dicen de Buridán, nos juntamos, y así juntitos y sin tirarnos de la cuerda, ahora comemos de tu montón, ahora del mío y así juntitos nos comemos todo. Ni nos peleamos ni nos quedamos sin comer nadie y luego vamos a comernos los montones de otros pollinos que por ahí habrá y que no serán tan listos como nosotros. Hay pasto de sobra para todos, pero la libre competencia favorece a los más listos, ya lo dijo el facha de Darwin.
El ejercicio pasado se destacó por el aumento en la facturación mancomunada de nuestras respectivas empresas anteriores de unos cuantos billones-con-b-de-euros franco-españoles, lo cual nos ha reportado unos beneficios, antes de impuestos, de tropocientos mil millones de euros hispano-franceses, y de netos de unos cuantos menos.
En el susodicho ejercicio hemos logrado que nuestros clientes hayan superado la mítica y psicológica cifra de tropocientos millones, por primera vez en la historia (jo, todos los años hay que decir lo mismo), lo cual sitúa a nuestra nueva compañía en el ranquin de las mejor situadas del mundo, es decir, entre las cinco primeras de la clase en cigarrillos y la primera en puros, con lo que tenemos asegurado el sobresaliente, qué digo, la matrícula de honor.
En este ejercicio hemos conseguido que tropocientos millones de jóvenes probaran nuestros productos y repitieran, con lo que fidelizamos clientes a barullo, aunque alguno que otro nos haya salido algo respondón y se haya ido a la competencia; algún otro haya desistido ante el miedo a los palos que le diera su pajolero padre; o algún otro no desoyera los cantos de sirena de quienes creen ser más listos que la inmensa mayoría, (es decir, un tercio de la humanidad adulta que consume productos como los nuestros) y vaya diciendo por ahí, en internet incluso, que el tabaco le hace no sé que a la salud y por eso abandonara el consumo de nuestros productos y, otros finalmente, están aprendiendo mucho de esta misma página güebera.
Cómo va a hacer daño a la salud algo tan inofensivo como el chupar nuestros productos. El hombre es un chupóptero por naturaleza y la mujer no digamos. Nacemos chupando y así seguimos toda la vida.
Chupamos teta de pequeños y aún de mayores, biberón, chupete, caramelos, polos, helados y mil y una porquerías que vete a saber tú qué higiene llevan. Nos chupamos el dedo, la tinta y hasta los mocos en los semáforos.
¿Y los morreos de los novios?, a ver si eso no es chupar también. Hay quien le chupa los pies a la novia (eso sí que es una guarrería). Y ¿qué más les voy a contar que no sepan Vds. ya? Las preguntas, las respuestas, los exámenes todo está chupao. Algunos se chupan hasta las clases, las legañas y las pupas. Chupamos litronas, horchatas y sorbetes. Les chupamos los huesos a los pollos, pavos y conejos y luego nos rechupamos los dedos, que están de rechupete. Pero también les chupamos la sangre a los humanos y hasta el alma. Chupamos cámara, micrófono y pantalla. Chupamos horas, kilómetros, rueda, marrón y mili. Se chupa caña. Se chupa del bote. Hasta en el Quijote se habla de la "chupa del dómine" (paletó muy logrado para su tiempo). "Chúpate esa", se dice a veces cuando no hay otra cosa que chupar. Y está el chupito, el chupón y el chuponazo.
El caso es chupar. Todo es chupar. El chupar es pues consustancial al ser humano, es una necesidad. Satisfagámosla pues. Pero eso sí, con productos higiénicos, esterilizados, pasteurizados, herméticos y envasados al vacío, como son nuestros paquetes de cigarrillos. Nuestros productos van del campo a la boca, sin ser tocados por mano cochina alguna, todo a base de máquinas y cibernética, mucha cibernética para controlar las cualidades organolépticas de nuestros productos, su humedad, su composición, sus aditivos (eso sí, legales todos, por supuesto, faltaría más), etc. de manera que lo que llega al consumidor es un producto con todos los controles higiénicos y de calidad rigurosos, habidos y por haber, en orden.
Y cómo va a ser malo el tabaco, si cada día se fuma más y, sin embargo, los viejos se mueren más viejos y los jóvenes más jóvenes. Perdón, esto último no sé si está bien dicho así (no estoy muy fuerte en gramática, la verdad es que me fumé algunas clases), (más risas), pero seguro que Vds. me entienden. Cof, cof.
Hemos creado valor para los accionistas de funerarias, carpinterías, vaticanos, cortingleses, sastrerías, zapaterías, corbaterías, etc. etc. que prestan servicios o aportan productos relacionados con nuestras industrias. Los cementerios están a rebosar. Tropocientos de ellos han tenido que ampliar instalaciones porque los anteriores no daban acogida a tanto difunto y han tenido que ampliar plantilla de curas, sacristanes, enterradores, madereros, etc. Más y más puestos de trabajo. Todo beneficio para los pueblos que no dan abasto a tanto trabajo como tienen. Si nos dejaran los politicastros tranquilos, y no se metieran tanto con nosotros, verían qué pronto acabábamos con el paro en nuestros respectivos países y en todos los demás países del mundo.
Hemos conseguido asimismo que tropocientos millones de personas consigan una plaza en las listas de espera de los hospitales, sanatorios, clínicas, etc. a la espera de que algún sanitario les atienda de unas tosecillas, unos esputitos, unos carraspeítos de nada, que se solucionan fácilmente con las modernas medicinas de que dispone hoy día la farmacopea. Unos gastillos que soportan la Seguridad Social y los bolsillos particulares y que a nosotros no nos afectan para nada en la cuenta de resultados. A cambio de esos inconvenientes (que vaya Vd. a saber si serán producto del tabaco y no de otra causa) el placer que siente el fumador, tras cada bocanada de humo de alguno de nuestros productos, es verdaderamente inenarrable, indescriptible, algo verdaderamente alucinante, no hay palabras. Es ese regodeo de ver el humo entrar y salir, salir y entrar; tan adentro, tan afuera, tan suave a veces, tan áspero otras; brrrr, ¡divino!
Y esto que acabo de decir nos descubre una nueva faceta de nuestro negocio, señores, fíjense, los consumidores de nuestros productos se vuelven aprensivos, pues algunos politicastros y muchos hippies y ecologistas de esos (aguafiestas que siempre hay por todas partes escribiendo güebs y demás), al meterse con nuestros productos, consiguen que en algunos fumadores crezca la inquietud y la aprensión irracionales hacia nuestros productos y de continuo se crean enfermos. Pero esto tiene su lado bueno, vean si no el negocio tan fabuloso que supone para laboratorios, médicos, sanitarios, farmacias, hospitales, clínicas, herbolarios y ni se sabe. Por ese motivo la diversificación de nuestras actividades deberá ir por ese camino, nada de berenjenas ni tomates, como pretenden muchos. Lo nuestro, el futuro de nuestras empresas, si hubiera que diversificar, estaría en esta clase de negocios: industrias farmacéuticas, en primer lugar y luego hospitales, clínicas, centros psicológicos, farmacias, etc., es decir, todo aquello que ayude a nuestros consumidores a seguir siéndolo y a quitarles esas ligeras aprensiones que esos desalmados se encargan de sembrar en ellos. En cierto modo a estos también tendríamos que darles las gracias por ello, pues lo que hacen, en definitiva, es ampliar nuestro negocio.
En este ejercicio hemos logrado, asimismo, que tropocientos millones de personas hayan logrado pasar el umbral de esta vida gracias a nuestros productos (aplausos). Otras tantas tenemos ya colocadas en hospitales y clínicas de todas clases, de manera que ya se nos están saturando los mismos, lo cual no será problema en el futuro, pues las autoridades sanitarias y las empresas privadas (que se olieron el negocio hace ya mucho) ya tienen prevista esa circunstancia y no paran de crear nuevos centros e infraestructuras para dar cabida a tanta demanda. La demanda, señores, ése es el motor de cualquier negocio y el nuestro no iba a ser menos. Con la demanda logramos crear beneficio a los accionistas de nuestra empresa que son Vds. y riqueza para la nación, con nuevos puestos de trabajo, etc. Tenemos que fomentar, pues, la demanda. Cof, cof, cof.
La demanda, repito una vez más, y no quiero cansarles con ello, es la base de nuestro negocio y a todos nos incumbe desde nuestros lugares de trabajo, desde el ocio, desde la calle, desde cualquier lugar, crear demanda. Que nos vean consumiendo nuestros productos, que nos huela la gente, que vea nuestros humos, etc. eso hace muchas veces que la gente recuerde que tiene que fumar y si salimos en la tele, en los periódicos, en las fotos, qué sé yo, siempre con el cigarro en la boca, bien puesto.
El año pasado hemos arrasado ni sé cuántas hectáreas de bosques y selvas en el mundo, según van diciendo por ahí esos ecologistas locos, pero eso es beneficio para la humanidad, porque vamos a ver, para qué están ahí, que alguien me lo diga, para ser utilizados. La naturaleza, y eso es de Perogrullo, es para las personas y no las personas para la naturaleza. Eso no hay ecologista que lo niegue, luego, tenemos razón. ¿Que dentro de 50 años ya no habrá más árboles sobre la tierra? Eso es una tontería, los árboles igual que se talan se plantan y ya se encargan otros de plantarlos. Dentro de 50 años, si me apuran habrá más árboles incluso que ahora. Pero si los árboles crecen solos. A ver, que alguien me diga quién ha plantado los del Amazonas, pues nadie y ahí están. ¡Todo pamplinas!
¿Que las tierras que utilizamos se podrían emplear para otros cultivos?, puede, pero no serían tan productivas. El tabaco deja más rentas que las lechugas y si no que nos lo digan a nosotros. De una lechuga se podrían sacar cientos de cigarrillos, quizá miles, si se fumaran, ¿o no?, y ¿eso que supone?, miles, millones de euros, señores. Una lechuga fumable valdría decenas de euros ¿se imaginan? Sin embargo, la lechuga no se fuma y por eso no cuesta ni un solo euro. El tabaco sí, así que no hay color.
¿Que hay hambre en el mundo? Y qué culpa tenemos nosotros, si nosotros lo que hacemos es crear miles de puestos de trabajo directos e indirectos. Nadie nos puede discutir tal cosa, entonces ¿quién tiene la culpa del problema del hambre? Eso es cosa de los políticos y no nuestra. Nuestra obligación es hacer de la nuestra una empresa rentable y crear valor para el accionista que deposita en nosotros su confianza. Tenemos que mimar al accionista, señores, que son Vds. Y también damos de comer a muchísima gente. A ver quien es capaz de negarlo: miles, millones de familias comen de nosotros. Señores, es abochornante, demagógico, de juzgado de guardia que digan de nosotros las pestes que algunos dicen, como esta misma página güebera que nos está poniendo a parir a cada momento.
Es por eso que ahora nos vamos a dedicar, con más ahínco si cabe, a vender tabaco en Asia, Oceanía, Africa, etc. en países donde la legislación es mucho más permisiva y donde de verdad apreciarán mejor nuestros productos que no en la América del norte ésa, en donde ya estamos, es verdad, pero que son unos pesados con eso de que si el Surgeon General dice que no sé qué de la salud y que el que quiera fumar que se vaya a la calle y otras pamplinas por el estilo. En esos países africanos, asiáticos, etc. la gente ya vive en la calle todo el día, de manera que esas tonterías nunca las oiremos allí. Allí no hay autoridades sanitarias ni surgeons generales de esos, allí la gente es más sana, está en contacto más con la naturaleza y no necesita que nadie le diga nada. Su salud no se la quita ningún inofensivo cigarrillo; no como aquí, que con la contaminación de tantos coches, las prisas, las hamburguesas y todas esas porquerías que nos hacen tragar nos dejan hechos unos zorros. Esas cosas sí que son perjudiciales para la salud.
Los estanqueros también están llenos de satisfacción por el paso que acabamos de dar. Nuestros casi 15.000 estancos, más los 5.000 nuevos que vamos a poner en los próximos años, más otros 37.000 puntos de venta que tenemos, junto a los 34.000 que tienen nuestros co-colegas los franceses y los 13.000 de Portugal, vamos a disponer como de unos de 100.000 puntos de venta de nuestros productos. Una bicoca que ya quisieran otros narcotraficantes. Perdón, quería decir comerciantes. Coff, cof, cof. Pero eso sí, lo nuestro todo legal. Vamos a ser, como quien dice, los más grandes nar...co . . . (coño, otra vez) comerciantes del mundo. Nosotros no somos Capones ni Oubiñas de esos. Éste es un negocio honrado, de lo más honrado y legal, como el que más (risitas sardónicas), nosotros repetamos las leyes, como está mandado, pagamos una burrada de impuestos y creamos puestos de trabajo. Por cierto, señor ministro ¿no podría rebajarnos los impuestos, aunque fuera un puntito porcentual, antes de dejar el cargo? Nosotros sabríamos agradecérselo cuando estuviera en el paro. Piénselo.
Paso la alcachofa a mi co-colega el francés Sr. Collonís.
Señogas y señogues:
Me es muy ggato estag aquí con ustedes. Mi gustag mucho l'Spañ, seg bonita, mi veganeag a Benidogm todos añós. Gustag mucho togos y cogguidas, y Saga, ¡ay Saga la Montiel! que guica ella con su pugazo, tan enogme en la boca. Un poco aggugada está pegó qué guicá. Fumag togos, togueag fumos. Así mi gustag españoles. Pandegueta, olé.
He de decig que al Señog Chupaleta se le olvidó decig que este añó hemos conseguido guebajag en unos meses, y en todos los países donde opegamos, la edad del inicio del consumo de nuestgos pgoductos. Ahoga niñós más pequeños y sobge todo niñas ya van conociendo el placeg de fumagse un cigagguillo de vez en cuando. La niñas sobge todo, cuando sean madges enseñagán a sus hijos a fumag pgonto y asi tendgemos asegugado el negocio dugante genegaciones y genegaciones. Fabuleux.
Donc, como iba diciendó aquí mi co-colega Sg. Blagueta, digo Chupaleta, este añó, pog mis collonís, que vamos a aumentag el negocio del fumag. Vamos a empezag a promoveg nuestgos pgoductos entge los más pequeños todavía. ¿Qu´es que cé de que los niñós de 10 añós no puedan fumag? Y ¡menós, aún! Naceg y fumag tiene que seg nuestgo último loggo, la humanité tiene deguecho a disfrutag de la vie desde el pagto fins la moggue. Los niñós nacegán pgonto con un cigaggo en la boca, y si no ya lo veguemos. Chupaditá de bibegón y chupaditá de pipá bien caggaditá (¿se disé así?), o de cigagguillo o pog qué no, de pugó. Nuestgo lema segá en adelante: "cigaggos paga toda la vida, de la cuna a la tumba". Un cigaggo es felicidad, placeg, gloguia bendita.
Deciá que vamos a aumentag nuestgo negocio del fumé y lo haguemos también con los jubiladós, les haguemos descuentós paga que puedan fumag más, que no sea por dinegó que lo dejen. Cof, cof.
También tendguemos que veg de que haya más casoguios, bodoguios, comuniones, bautizos y celebgaciones a las que vaya mucho gagÇ
ón. Son el sitio ideal paga que los niñós apgendan a fumag. Allí los padgues no les dicen nada y si apguenden luego ya no lo dejan y son clientes fijos paga toda la vida. También guegalaguemos cajetiles de nuestgos pgoductos a todo niño que veamos pog la calle. En cuanto las hayan pgobado 10 veces ya segán clientes nuestgos paga toda la vida. Eso segugó.
Esta coopegación fganco-española o hispano-fgancesa, que tanto da como da tanto, ha dado ya su fguto en este ejemplo de aunamiento de voluntades paga el loggo de objetivos tan comunes como son la lucha por el bienestag social y la salud pública (vamos a poneg boquillas en todos los pugos y las de los cigaguillos las haguemos más laggas, mitad y mitad), así apagtamos un tgozo el tabaco de la gente y nadie nos podgá objetag que no hacemos nada ni nos pgeocupa el pgesunto daño que dicen algunos pgingaos que pgoduce el tabaco.
Si no nos pegmiten poneg publicité en las paredes, ni en la tele ni en los peguiódicós, pondguemos tampones con nuestga magca en la suelas de los zapatos de todas las pegsonas paga que al andag la dejen magcada en el suelo pog todos los lugagues que pasen. Paga eso nos haguemos con todas las fábgicas de zapatos del mundo si hace falta. O en las güedas de los coches. O en la cocogota y en la fgente de quienes se quiegan ganag unos euguillos extgas. Se va a entegar más de un pgingao ecologista de ésos. Cof, cof.
Quedan muchos miles de millones de pegsonas en el mundo que no fuman todaviá, pegò, qu'es que cé? Son más que las que fuman. Y eso no podeg seg. Nuestgas posibilidades de negoció son enogmes, fabuleux, diguía yo, no sé si Vds. dagse cuenta: 6.000.000.000 de pegsonas hay en el mundo y apenas 1.000.000.000 fuman. Una miseguia. Tenemos que cgueceg más todaviá. Nos queda mucho tgabajo que haceg. Y ganag mucho pagné, valog paga Vds. señogues accionistas.
Devuelvo alcachofa al Sg. Chapuleta
(Chupaleta, Collonís, Chupaleta).
Señogas (uy, perdón) y señores, como habrán visto, mi co-colega tiene muchas ideas geniales para que nuestro negocio vaya viento en popa y a toda leche. Las que ha desgranado son sólo unas leves muestras de su portentoso talento y que en breve veremos aplicar de lleno a nuestra Compañía. El resto de la información la encontrarán al pasar la página. Como imagino que no tienen nada que objetar y parece que el Sr. Collonís se ha esfumado y a Vds. ya ni les veo, se cierra la sesión. Por favor, abran ya las ventanas, si las ven Vds., para que podamos encontrar las puertas de salida. Muchas gracias, no vayan a tropezar unos con otr¡¡¡oooos!!!
- Aïe, coñolís, merde!!!
- ¡Cuidado con el escalón Sr. Collonís! Ya se me ha descollonado el tío. ¿Pero dónde está Vd. que no le veo? ¿Es que no sabía que ahí había un escalón...?
- Cof, cof
- ¡¡¡Aaaaay, oh tía, que batacazo me he dado yo también!!!
- Ya nos hemos descogorciado los dos, si es que no se ve nada.
Doy fe.
Hoy, a menos 6 días del mismo mes del año 507 después de Cristóbal Colón, descubridor del invento e inaugurador de la nueva Era Tabaquil.